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Auspicioso debut de Corsarios

Las cadenas se preparaban para moverse tras ochos meses de descanso. Las líneas aparecían tan vivas como el frío. Cesar Liatti, coach de Corsarios, le mostraba cómo tenía que pararse según su tablet a Federico Poy mientras Francisco López, el QB pirata, festejaba el primer touchdown del partido. Lo sensacional de la primera jornada de football en Buenos Aires fue la jugada inicial que vio cómo la defensa de Osos Polares ingresó con una parte de su cabeza en Champagnat y la otra en la almohada.

El mate no estaba listo y Corsarios ya había anotado en 2017. ¿La novedad? Poy afuera de la caja, parado de WR. ¿La certeza? Los de negro asoman como favoritos. Las rondas de la infusión argentina empezaron cuando apareció la ofensiva polar, liderada por Mathías Crespi como QB titular, con una lluvia de receptores. Hugo Ferreyra, jugador y coach de Osos, pensó que si había que hundir un barco lo más probable es que sea por aire. Así fue: tras renovar tres veces, Lucas Carrizo recibió solo a una yarda de la zona de anotación y emparejó el partido en TD’s, pero el punto extra salió desviado.

El meeting alternó durante la primera mitad golpes de ambos contrincantes. El 7-6 parcial no vislumbraba un claro dominador a priori, pero se sabe que si Corsarios está en problemas Poy se asume como QB todo terreno y vuelve todo a la normalidad. La pretemporada permite probar, ante todo, novatos y sistemas. Liatti probó a Poy de RB por primera vez en su carrera junto a Juan Cruz Elizalde de FB. Ferreyra tradujo el número de bajas de off season en opciones: las alas salen y lastiman, las corridas del panameño Cigarruista fueron sustituidas por las del novato Juan Fontao y Carrizo aparece como una opción con altura confiable.

La ofensiva pirata aprovechó la intercepción de Santiago Pessina para que Santos de Lusarreta firme su primer TD jugando para la ofensiva. Si la primera mitad mostraba un empate seguro, el final del partido dejó en claro las realidades. Corsarios no necesitó llegar muchas veces para anotar ni Osos pudo hacer valer su poderío terrestre. Hasta los piratas cedieron dos fumbles de la mano de Elizalde, el fornido FB.

López terminó festejando su segundo TD tras otra carrera, ésta de pocas yardas. El festejo es el mismo: emula a un sumo, hace un par de pasos y agita sus manos hacia abajo. Si se convierte en tendencia deberá patentarlo o enseñarle cómo se festeja a Poy, quien devolvió un punt para TD y como lo festejó antes de tiempo los árbitros se lo anularon. “Tranquilo. Ahora anotás”, pensó Lopez y le cedió un balón por aire que cerró el partido: 27-6.

Author

Franco Franceschetti