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Better call Poy

Hombre de ficción, Saul Goodman es un abogado de una serie que no viene al caso mencionar, pero sirve para contextualizar. Digamos que Goodman es el salvoconducto de Walter White, un profesor de química de un establecimiento cualquiera en algún lugar de Estados Unidos. En sí, la relación entre White y Goodman es embarazosa y necesaria.

Un poco de football. Corsarios y Cruzados entraron a Champagnat tras el fiasco que dejó Tiburones y Legionarios. Los piratas se aseguraron su lugar en playoff tras una incómoda victoria, mientras que Cruzados aún mantiene esperanzas tras las desventuras de los dorados y, sobre todo, porque le restan los dos partidos ante los escualos.

Federico Poy no es de ficción. Tampoco profesor de alguna universidad. Al fin y al cabo, juega al fútbol americano los sábados en Buenos Aires, Argentina. César Liatti no mantiene fehacientes lazos con White –desde ahora Heinsenberg-. Sin embargo, la unión entre Liatti y Poy es igual de necesaria, por lo menos en una cancha.

Liatti y compañía necesitaron del over time para cerrar el match. La foto del partido son los intentos que necesitaron los equipos para avanzar y renovar. Quizás un dato que resuma lo que vieron los espectadores es que durante los dos primeros cuartos los de negro movieron las cadenas dos veces.

¿Querían ficción? Corsarios y Liatti, en problemas. Como Heinsenberg que necesitó de un abogado criminal para eludir los llamados de la DEA y la policía. Aquí, en la Liga, los piratas sentían la sombra de Cruzados. El peso, las manos y las rodillas de Mario Ibarra bastaron para que la sorpresa se adelantara en el marcador luego de una válvula que el corredor transformó en touchdown.

Lo que rompió el mercado de drogas en “Breaking Bad” fue el cristal azul. Los que sacudieron la jornada fueron los pateadores. Primero, Mariano Troitiño tuvo dos oportunidades para que Legionarios venciera a los escualos, la última a tres segundos de que termine el partido. Pero Pedro Urzua y Gonzalo Paredes, kickers de Cruzados y Corsarios respectivamente, no se quedaron atrás: fallaron los goles de campo en sus oportunidades.

La llave del empate siempre la tuvo Francisco López. Hasta el momento, Corsarios estaba confuso e impreciso. Una falta le había impedido a Poy anotar segundos antes de que apareciera López para igualar el terreno. Una jugada rota, que se predisponía a ser un pase con tres receptores de un lado terminó en una escapada del QB de más de 50 yardas.

En esta comparación la ausencia de Jesse es crucial. Nadie en Cruzados boicoteó a su equipo por el simple hecho de que la derrota no tuvo un culpable al que se le recaiga. Urzua lideró un equipo que puso en jaque al actual campeón, sí, no obstante Corsarios siempre fue favorito, ya sea por juego, posición en la tabla y por nombres.

El over time tiene mucho de épica; y más si aparece en los dos enfrentamientos de la misma fecha. Tiburones estuvo a segundos de pasar de página. El próximo draft se les acercaba un poquito más. Legionarios les dio vida en la temporada y se subieron.

En esta historia, Cruzados y Corsarios, con el marcador 7-7, dispusieron de dos ofensivas cada uno para llevarse la victoria. La diezmada defensa pirata respondió y no permitió puntos. Juan Cruz Elizalde, con un papel protagónico hasta este partido, transformó en retroceso la anotación de Leandro Bosch tras un holding bien cobrado. Aquí se unen las historias. A 30 yardas de la zona roja, un pase en 0 le llega a Poy con media defensa cruzada en su camino. Liatti en problemas hizo lo que todos hubieran hecho. Touchdown, partido y 13-7. Better call Poy.

Author

Franco Franceschetti