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El futuro es ahora

Años de preparación, una vida dedicada al éxito, el paso por el football de escuelas secundarias, y el posterior gran salto a los equipos universitarios; todo en post del gran y último objetivo, llegar a la NFL. Todo este proceso debe transitar un joven jugador en los Estados Unidos para acceder a las grandes ligas; en nuestro país, todavía es todo mucho más sencillo.

El paso previo para acceder a la categoría Mayor de Football Americano Argentina, para los jóvenes de entre 15 y 19 años, es la categoría Juvenil, la cual este sábado dio lugar a su segunda fecha de pretemporada, en una modalidad que le da 25 minutos a cada ofensiva de medirse contra una de las defensas rivales, luego defender contra el restante, y finalmente observar como los otros dos combinados se miden entre sí.

Estas pequeñas grandes estrellas que en un futuro serán los líderes de los equipos de la Liga Mayor, quienes tendrán la responsabilidad de seguir representando al país en los partidos internacionales del mañana, y quienes desde ya jóvenes irán incorporando los valores que promueve la liga; todos habrán de comenzar de la misma manera, pisando fuerte en Juveniles. Por lo cual es de suma importancia prestar atención en estos primeros pasos que darán en la liga, y que seguirán repercutiendo a lo largo de sus, esperemos, largas y prosperas carreras.

Comenzaban entonces los tres combinados a medirse, en la búsqueda de hilar fino, engranar sus armas de ataque, pulir sus fortalezas defensivas, y obtener rápidamente el ritmo footballistico que prontamente es necesario para adelantarse a sus contrincantes en la temporada regular, ya que quien golpea primero, golpea dos veces.

 

Coyotes:

El conjunto de la manada del desierto fue el encargado de abrir la semana de football portando el balón en ofensiva frente al conjunto de Yacarés. Comenzarían con su mariscal suplente Sánchez a la cabeza, ya que es justamente este momento del año el indicado para ir probando alternativas, fogueando jugadores para el futuro, y dar el espacio a aquellos que tal vez en momentos de mayor presión no podrán tomar el lugar que querrían. Daban el puntapié inicial con acarreos del mismo QB, pero rápidamente la defensa rival los frenaría en seco, con captura de por medio, sin permitirles volver a renovar. Comenzaban de nuevo el ataque desde mitad del campo, como se acostumbra en el período de pretemporada, pero nuevamente el ataque no tenía chance alguna ante la defensa: tackles de 3 o más jugadores al mismo tiempo, mucha presión sobre el mariscal que lo obligaba a salir del bolsillo y enviar pases equívocos que favorecían a los esquineros a defender la posición. Tal era la presión ejercida sobre el joven QB, que en su último pase de la marcha el balón caía en manos del cornerback rival, Umerez. En su tercer intento de ataque recién comenzarían a moverse rápidamente en el campo, y un nuevo intento vía aérea era esta vez convertido de la mejor manera. Un pase largo por el medio hacia Geist, lo encontraba sobrepasando a los linebackers rivales, y recibía el ovoide con solo verde césped por recorrer por delante, logrando una gran anotación de casi 50 yardas. Poco duraba el entusiasmo ya que en la siguiente marcha la defensa volvía a prevalecer y la ofensiva no lograba cosechar ni una yarda.

Procedían entonces al cambio de mariscal, poniendo a Geist como el creador de las jugadas. Tal y como se esperaba, por ser el QB que presuntamente sería titular, sus acarreos y pases se veían con mayor precisión, fuerza y velocidad; pero lamentablemente el resto de sus compañeros no parecían acompañar la mejora en el nivel de juego. Envíos aéreos a jugadores desmarcados, con una precisión y potencia que hasta mariscales de categoría mayor envidiarían, no eran aprovechados por su sequito de receptores, que no lograban asegurar el balón, dejando solamente en “uhh”, y “ahh”, los gritos que podrían haberse convertido en cantos de anotación.

En cuanto al juego terrestre dejaban mucho que desear, centrándose más que nada en acarreos de los QBs, y de Carreras; y hasta cediendo el balón en varios fumbles producidos en estos intentos de corridas. Pero solo de una jugada necesitaron para volver a anotar vía terrestre, con el joven corredor #27, que tras eludir dos tackles por el centro, recorrería casi 25 yardas sin nadie por delante a toda velocidad para lograr la anotación.

 

Aztecas:

Sería el turno luego de los dirigidos por Calvo y Rolleri de tener las chances de poner a andar su ofensiva ininterrumpidamente. Con el mariscal Lemos a la cabeza, los de verde comenzarían con el pie derecho, no sin antes llevarse un trago amargo. En la primera jugada el receptor Cáceres se excedería en un bloqueo, y era expulsado por “targeting”, al impactar en el casco a un jugador indefenso; y a pesar del halago del banco y la tribuna por el espectacular golpe, este le costaría el resto de la mañana viéndolo desde afuera. Posteriormente, la defensa rival (Coyotes) les recompensaría con dos faltas consecutivas que los harían avanzar casi 30 yardas por una interferencia defensiva, y luego una agresión de rudeza innecesaria. Ya a tan solo 10 yardas de la zona de anotación, el QB enviaría el balón a Miguel “Odell Beckham“ López, quien recibiría el balón a una sola mano para lograr el espectacular TD, con una tribuna que se rompía las manos en aplausos por la jugada que acababan de ver. En su siguiente serie ofensiva, la misma conexión Lemos – López se haría presente, y una vez más con una atrapada a una mano lograban un gran avance de casi 40 yardas, para volver a ser ovacionado por quienes presenciaban el encuentro. Pero de allí en más la defensa del Coach Gabriel Corsini se haría notar, y no permitiría más avances, y hasta recuperaría el balón en varias ocasiones. Con capturas tras capturas, la defensa se hacía fuerte en las yardas finales, y en un intento de corrida con “pitch”, el balón no llegaba a manos del RB, y era recuperado por la defensa. Esta imprecisión del QB con los corredores a la hora de enviar el balón para corridas por afuera parecía ser una constante, ya que o bien generaban un balón suelto, o bien ensuciaba la jugada por lo que tardaban los corredores en asegurar el ovoide.

Varias posesiones tuvieron que sucederse para que los aztecas vuelvan a meterse en partido, y ganarle nuevamente la pulseada a la defensa de su clásico rival, que parecía tenerlos maniatados; producto de la buena presión ejercida sobre la ofensiva, que, a pesar de intentar buenas jugadas, terminaba desaprovechando intentos con pases dejados caer, o con faltas que los perjudicaban. Recién en sus últimos minutos de juego llegarían a zona de anotación, y esta vez no por avances meritorios de paso a paso, ni de regalos de la defensa por acumulación de faltas; sino que iniciando desde la yarda 45, el mariscal enviaría un pase largo a su receptor #10, quien, tras una gran recepción recorrería el resto del campo para lograr la anotación finalizando la ofensiva con 2 TDs, igualando a Coyotes.

 

Yacarés:

Para cerrar la jornada serían los reptiles del pantano quienes tendrían el balón en mano. Los jugadores de naranja buscarían golpear rápidamente, y tras un par de intrascendentes corridas, el mariscal Malvicini probaría por aire en un pase largo al recuperado Sassone, quien superaba a su marcador, y tenía la gloria en sus manos si es que lograba asegurar el balón; pero la falta de ritmo hacia que se le escurriera de entre sus dedos una segura anotación. Tras desaprovechar esa oportunidad, los dirigidos por Stecher y Barraquero se dedicarían a avanzar lentamente, con mayor dedicación al juego terrestre que aéreo. Alternando entre acarreos de Malvicini y Zadjman, moverían el balón poco a poco, renovando una y otra vez los intentos, pero parecían estar bien controlados por la defensa Azteca que no permitía grandes jugadas asegurando bien los tackles. Pero una interferencia ofensiva de Umerez en un nuevo intento de pase los echaría 15 yardas hacia atrás, irrecuperables por lo poco que mostraba hasta el momento esta endeble ofensiva.

Consecuciones de faltas sin sentido, pases dejados caer, y corridas frenadas casi en la línea, eran las cartas que se jugaban, en donde Aztecas sumaba mucho más que Yacarés, que permanecía no solo sin anotar, sino sin ingresar a zona roja rival siquiera. Una línea ofensiva que parecía tener pocos recursos para hacerle frente a la defensa de los de verde, que con capturas y presión al QB rival no los dejaba desplegar el juego que habían sabido mostrar en otras ocasiones. Deficiencias ofensivas que a medida que pasaba el tiempo no parecían mejorar, y peor aún, hacían que la defensa rival se agigante cada vez más y más; pero de todas formas por momentos amagarían con retomar ritmo, completando el mariscal varios envíos aéreos, pero que de igual manera se veían desaprovechados por faltas que anulaban las jugadas.

Terminarían así su tiempo de ataque sin anotar, quedando claramente por debajo de sus dos rivales que cosecharon 2 anotaciones por bando. Un mal presagio para el campeón defensor, que en su último ingreso al campo antes de comenzar la tan ansiada temporada no ha dejado una buena impresión de su juego.

 

Finalmente, el comienzo de la temporada regular de la categoría juvenil de Football Americano Argentina está a la vuelta de la esquina, y tras un fin de semana en donde todos tendrán fecha libre, comenzarán por fin lo que todos estaban esperando, el inicio de un nuevo campeonato. Yacarés, campeón reinante deberá revalidar su título, con jugadores ya experimentados, con un plantel que hace tiempo ya viene trabajando en conjunto, y con la esperanza de volver a levantar la copa; con la agilidad de su QB y una defensa que logra intimidar y golpear al mariscal rival, tienen chances firmes de volver a terminar en lo más alto. Coyotes por su parte cuenta con un mariscal de mucha precisión y potencia, pero con un cuerpo de receptores y corredores que no parecen acompañarlo con el mismo nivel, de todas formas, cuentan con una defensa que ha podido afianzarse y que representa un difícil tramite a quienes quieran derrotarles. Aztecas por último cuenta con el equipo más balanceado en cuanto a la combinación de mariscal, corredor y receptor; sumado a una defensa firme y golpeadora, parecen ser el equipo a observar en este 2017, buscando volver a darle a su equipo los campeonatos que sus viejas glorias han sabido obtener en los albores de la categoría.

Una camada llena de futuro, esperanzadora para los equipos que observan como desde Juveniles el nivel de juego, tanto en táctica como técnica, se supera año a año. Una categoría que con el correr de las temporadas buscará no solo crecer, sino nutrir y apoderarse de la categoría Mayor, con el objetivo último de convertirse en los grandes baluartes de la liga, de sus futuros equipos, y de llegar a defender a su país con el seleccionado de Halcones, llevando la bandera argentina lo más alto posible.

Author

Tomás Kouba