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En busca de definiciones

Del grueso de la temporada que se jugó se esbozan algunas preguntas para que respondan Tiburones – Osos Polares y luego Corsarios – Jabalíes a lo largo de la fecha 13: ¿Quién termina primero? ¿Cuánto más puede sorprender Tiburones? ¿Jabalíes espera por Sesto para volver a ganar? ¿Qué prefieren los polares como segundo?

Quien escribe estas líneas ya no sabe cómo describir a los escualos. Primero entendió que empezaban un proceso de reconfiguración de personal. El caso más rimbombante es el del propio mariscal. Tras varias bajas le parecía entendible tomar un año para probar; barajar y dar de nuevo era, y es, una opción más que tentadora. Ya con el correr de los partidos, la idea se devino en realidad. Un buen draft 2018 y una suma importante de “entrenamientos” por llamar a los partidos sobraba para el proyecto a largo plazo que es reconstruirse. Sin embargo, a este caminar plagado de derrotas se le aparecieron dos victorias: ante sus inmediatos competidores, Legionarios, y frente al puntero. Entonces, el día a día rojo pasó a tener otro sabor. De pensar en las elecciones venideras a mirar de reojo ese cuarto lugar que por diferencia de puntos lo tienen los dorados.

La vereda de enfrente es más ambiciosa porque Osos no esconde su deseo de dar el gran golpe. Agazapado, espera alguna caída inesperada del primero y el segundo. La parte negativa del equipo es que frente a Corsarios y Jabalíes no ha conseguido triunfos en lo que va de la temporada y, para ser campeón, hay que armarse de épica y romper la lógica. Osos, de hecho, lo sabe y espera ese duelo con más ansias que ninguno. En sí, el primer argumento es que sus jugadores se sienten confiados, las jugadas les salen y la parte baja del cuadro no le asusta. Tanto es así que ante Legionarios le pegó hasta cuando ya estaba en el suelo; cosas de la vida, en el primer partido ante Jabalíes, los porcinos le hicieron lo mismo.

Abordar el duelo entre los punteros con la vuelta de Facundo Mazzini y Tomás Kouba es dibujar una balanza que favorece a Corsarios. El caso de Kouba trasciende su presencia en la cancha. Es lo que significa como playmaker absoluto para la ofensiva –el más fino de los receptores que tiene hace un lustro la Liga- y como córner es demasiado certero por aire y correcto por tierra. O sea, si Jabalíes viene en baja, los piratas van a querer subirse a la punta como sea. Esa balanza imaginaria tiene un condimento muy fresco: Jabalíes viene de dos derrotas consecutivas.

Cumplido el objetivo de temporada, que era clasificar, los porcinos ya mostraron en demasía el daño que pueden hacer cuando quieren. Se pararon en la puerta de la perfumería y dijeron “sí, tenemos éste que es muy fuerte, pero va a gustar” y cayeron seis victorias al hilo. La fragancia no duró tanto y aparecieron otros perfumes que gustaron más con lo cual ahora se enfrentan a ese momento en el cual se invierte todo o se sigue esperando. Invertir es ganar y ganar es adueñarse de ese primer lugar tan ansiado.

Si la lluvia y los truenos lo permiten, las respuestas aflorarán el sábado en Champagnat cuando Mospán y compañía empiecen a chequear a los jugadores. “Sí, está Bonomo”, “Mirá, parece que juega Kouba”. “Qué afilado está Crespi con el 23”. “¿Podrá correr Bazán”…

Author

Franco Franceschetti