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En el mar se define el Austral

El festejo y la desazón, otro título y la tercera final perdida. Dos puntos de diferencia, ocho touchdowns entre ambos. Otra edición del Tazón Austral cita a Tiburones y Corsarios para discutir nuevamente quién es el mejor del año. Si alguien esperaba sorpresas en playoffs, escualos y piratas se tomaron muy en serio el enunciado que presuponía que en semifinales todos son iguales. De hecho, reafirmaron que, además de ser los mejores de 2016, podían materializarlo en el marcador. Así, el sintético de Champagnat se prepara para recibir la final a partir de las 14:00, con entrada libre y gratuita.

“Tiburones llegaba como claro candidato, muy tranquilos y confiados. Nosotros, llegando de atrás, nos sentimos más cómodos, nos esforzamos mucho más en plantear el partido. Dentro de la cancha se notó que estábamos más entusiasmados”, recuerda Tomás Augusto Kouba, uno de los capitanes de Corsarios que vivió y anotó en la final de 2015. “Al principio parecía que estaba para Corsarios; luego Tiburones empezó a levantar y estuvo muy cerca de ponerse al frente. Fueron los puntos extras los que definieron el partido”, suma Mariano Viotto, árbitro principal de aquel partido.

“Fue atípico- agrega Tomás Mandelli, CB escualo- porque nunca en el año nos habíamos visto debajo en el marcador. Veníamos de un invicto impecable. Sin dudas nos pesó. Creo que el partido no fue justo y no reflejó la realidad”.

Tienen poco o nada que ver las dos finales. El año pasado Corsarios llegó como pudo, con pocos jugadores pero con un valioso sprint final; mientras que Tiburones había dominado y cocinado la temporada como quiso. No jugaba los partidos, los ganaba y ya. Aquí es donde aparece la mística pirata, dos carreras de Poy, una intercepción de Kouba y la potencia de Juan Cruz Elizalde. Esta definición muestra una de las mejores versiones de Corsarios por la regularidad de su rendimiento, porque se ven caras nuevas y, por sobre todos los factores, Federico Poy, el equilibrista, sigue implacable cuando se lo propone.

“Recién en el último cuarto cambiaron, y le empezaron a salir las cosas, pero ya tenían que jugar contra el reloj y no les alcanzó el tiempo”, agrega Kouba. Los cascos se mezclaban con el verde de Champagnat, lágrimas, la Copa, el tercer título, la vigencia de un estilo. Estas fueron las imágenes que florecían de los minutos finales del último Tazón.

La desazón de Tiburones por la tercera consecutiva puede terminar. El festejo de Corsarios, en cambio, tiene la posibilidad de continuar. Dos puntos de diferencia y ocho touchdowns resumen una definición pareja hasta el último drive. Solo queda esperar que Viotto y cía citen a los capitanes, tiren la moneda, se saluden. La Liga hizo lo suyo: ahora es tiempo de Corsarios vs. Tiburones.

Author

Franco Franceschetti