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Hasta el último segundo

Un encuentro de vital importancia de cara a los playoffs se disputó este sábado en Champagnat, donde el conjunto de Tiburones derrotó por un agónico 7-0 en tiempo extra a Legionarios, alcanzándolos en el 4to puesto de la tabla.

 Peleándose los tres últimos (Legionarios, Tiburones, y Cruzados) por tan solo un puesto para ingresar a postemporada, esta fecha definiría si por fin la legión dorada se despegaría del fondo, y pasaría a formar parte del selecto grupo de los de arriba, con casi una clasificación asegurada a tan pocos partidos del fin de la temporada regular; o por el contrario, si los escualos alcanzarían a sus competidores directos, con un envión anímico como de quien viene corriendo de atrás. Partido más que parejo se esperaba, dadas las deficiencias ofensivas de ambos equipos, que con problemas bajo centro, ya sea por la inexperiencia de un lado, o por la inestabilidad del puesto del otro, paraban a estos conjuntos con más esperanzas de comenzar a engranar un ataque sostenido, que con poder desplegar su juego ya visto hasta el momento.

 En la primer marcha del partido ya se evidenciarían estos problemas, y en un acarreo de Rumbola (quien volvía a ser el RB titular tras la lesión de Ramirez), cometería un balón suelto que era recuperado por la defensa. De la vereda de enfrente no habría ningún aprovechamiento de recuperar el balón casi en mitad de campo, ya que dos pases incompletos de Romero, y dos acarreos cortos de Bazán no les bastaban para siquiera recorrer las 10 yardas necesarias. Un pésimo arranque por parte de ambos bandos, que se repetiría a lo largo de casi todo el partido.

 En su segunda posesión ofensiva, Olea (quien se erguía como el QB titular de Legionarios tras la deserción del puesto por parte de Sánchez, y la posterior lesión de Dietsch) demostraba porque era el tercer mariscal en la pirámide para liderar a su equipo, y en su segundo intento de pase ya sería interceptado por una de las figuras defensivas de sus rivales, Mandelli. Pero una vez más, la ofensiva de Tiburones desaprovechaba la recuperación del balón de su defensa, y tres intentos fallidos ya los ponían en posición de despejar, para por lo menos intentar encajonar a sus contrincantes, y esperar que la defensa continúe en buena forma y logre jugadas más grandes cerca del endzone rival.

 Hacia el fin del primer cuarto comenzaba a hilar jugadas el ataque de los de dorado, y una buena consecución de corridas de Rumbola, sumadas a una buena corrida del mismo mariscal, los dejaban a tan solo 10 yardas de la ansiada anotación. Pero desde allí los fantasmas volvían a aparecer, y parecía que se nublaban las chances de Legionarios de anotar. Dos acarreos de Otero, más uno de Rumbola, no los hacían acercarse ni siquiera 5 yardas, frente a una defensa que logró hacerse fuerte justo al borde de la cornisa. Tomaban la sabia decisión de intentar el gol de campo, como para al menos llevarse 3 puntos y tomar la delantera del partido, que ya comenzaba a augurar un resultado de lo más ajustado. Lamentablemente, el field goal se iba desviado por un costado, y volvíamos a estar como al principio, 0-0.

 Por su parte, Romero, Bazan y compañía seguían sin poder renovar los intentos por primera vez en el encuentro, y recién en su última posesión del segundo cuarto (luego de dos despejes y dos pérdidas de intentos), lograrían un primero y diez. A pesar de todos los pronósticos, y tras dos acarreos negativos, y un holding que los ponía en tercera y largo, el mariscal enviaba un largo pase sobre la banda derecha a Benítez (ya asentado como WR tras su paso por el puesto de mariscal en los primeros partidos), quien hacía la gran jugada para cosechar 20 yardas y el primer intento. Posteriormente, un acarreo de Bazán para 10 yardas, sumados a una falta personal los hacían ingresar a zona roja rival ya llegando a la pausa de los 2 minutos. Pero al igual que sus rivales, parecía que la cercanía a la zona de anotación los apunaba, y a su vez la defensa de la legión se ajustaría más, impidiendoles avanzar ni una yarda de ahi en mas. Dando por finalizado el primer tiempo en la más llana paridad.

 El complemento daba inicio con un conjunto escualo revitalizado, que parecía tomar por sorpresa a sus rivales que se habían relajado por demás en el entretiempo. Con Bazán como bastión, como era de esperarse, y con la incipiente conexión Romero-Benitez, Tiburones echaba su ofensiva a andar, y lograba renovar los intentos en tres ocasiones consecutivas, llegando nuevamente a zona roja. Pero figurita repetida, y al igual que en los dos primeros cuartos, cada ingreso a territorio peligroso de ambos lados terminaba en la nada. Dos pases y dos corridas, pero ninguna lo suficientemente efectiva como para al menos mover las cadenas a ya pasos de lograr puntos.

 Por parte de Legionarios, y tras un golpe recibido por Olea en la cabeza, quien se iba del encuentro con una concusión, tendrían a un nuevo mariscal al mando de su ofensiva, Gabriel Corsini. Como era de esperarse, casi todo el transcurso del tercer cuarto consistió en acarreos de Rumbola, y un juego aéreo prácticamente nulo dado el poco tiempo del nuevo QB al mando del equipo, y no solo la falta de conexión con sus compañeros, sino la evidente diferencia técnica por falta de juego en el puesto para el joven pero histórico Corsini.

 Llegábamos así, sin pena ni gloria al último cuarto con un todavía inamovible 0-0. Con el correr del reloj ya siendo un factor, sumado a la presión y obligación que tenían ambos combinados por hacerse con este vital triunfo, los nervios tanto dentro como fuera del campo eran electrizantes. Y la pulseada parecía comenzar a inclinarse levemente en favor de la legión dorada. Con el balón en su poder desde la yarda 30 de su propio campo, Corsini y compañía depositaban todas sus esperanzas en los cortos pero eficaces acarreos de Rumbola, quien de a 4, 5 o 6 yardas, iba llevando lento pero seguro a su equipo por el sintético de Champagnat, con destino en territorio rival. Con 10 corridas consecutivas, y más de 40 yardas avanzadas, y dentro de los últimos 2 minutos finales, llegaban al límite de la yarda 20. Desde allí, con todo a favor para hacerse con el encuentro, una corrida por afuera del mismo RB parecía darles la gloria, pero siendo derribado a tan solo 3 yardas de la zona de anotación la agonía del encuentro se prolongaba. Tres segundos en el reloj, tres yardas para recorrer, y la decisión de ir por los tres puntos para Legionarios, con la esperanza de lograr su tercera victoria del año. Pero el destino parecía estar en contra de que el encuentro se termine, y el gol de campo era una vez más fallido. Pitido final, tiempo extra en Champagnat.

 Tiburones era el encargado de comenzar con el balón en Overtime desde la yarda 25 rival. Dos cortos acarreos de Bazán parecían pintar un futuro desalentador para los escualos, pero un regalo de la defensa rival, por un facemask al corredor,  los hacían acercarse a 10 yardas de la zona de anotación. Nuevamente irían por la opción segura y le daban el balón a su mejor jugador para que continué acercandolos, y luego de dos corridas quedaban a tan solo 1 paso de inclinar el marcador a su favor. Sería el mismísimo mariscal quien se ponía el equipo al hombro, y tras tomar el balón del centro se abalanzaba hacia la línea de gol para poner finalmente a los escualos por delante. Tras un punto extra completo, lideraban 7-0 y era ahora cuestión de impedir que sus rivales anoten para hacerse con su segunda victoria del año de manera consecutiva.

Legionarios rápidamente se encontraba en una situación similar a la de su rival, con dos acarreos cortos de su corredor, pero sin el regalo de la defensa, lo que los ponía en tercero y largo, todo cuesta arriba para una ofensiva que sin mariscal necesitaba ir por aire. Un intento fallido de Corsini para Otero hacia un costado nos dejaba en lo que podía ser la última jugada del encuentro, cuarta y 7, y un silencio aturdidor en el sideline. Snap, balón en mano para Corsini, y un envío flotado en línea recta al medio del campo para el brasileño Do Nascimiento, quien salía en un fly desde la posición de Ala Cerrada. Pero el pase se iba demasiado largo, y aunque por un segundo parecía que la legión dorada podía llegar a salvarse en su último suspiro, caía el balón al suelo, y se daba por terminada finalmente esta cruzada.

 Triunfo que vale doble para Tiburones, quienes logran sus primeras victorias al hilo, y ni más ni menos que ante el puntero y ante sus competidores directos por el ingreso a playoffs, dos semanas más que perfectas para un conjunto que daba casi por terminado su año pocas fechas atrás; y a pesar de ser el equipo con menos puntos a favor, y mayor cantidad de tantos en contra, parece estar en un estado de confianza tal que se convierten en favoritos por quedarse con el 4to puesto de la tabla. Por su parte, Legionarios viene de mal en peor, no solo por sus resultados sino también por su caótica situación en el puesto más importante del campo, habiendo alternado ya entre 4 jugadores haciendo las veces de mariscal, más que ningún otro equipo en la liga, el futuro no es muy alentador para el conjunto de dorado. Una nueva final se les presentará la semana entrante, cuando enfrentarán a Osos Polares, un muy duro rival que se encuentra a un paso de asegurar su postemporada, por lo que una victoria, dado lo visto en este encuentro, se hace más que difícil para la ofensiva diezmada de la legión. Los escualos mientras tanto observarán desde su fecha libre como correrá el destino en su favor, alentando por Crespi y compañía, que no tropiecen y le regalen una victoria inesperada a sus competidores.

 

Author

Tomás Kouba