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Honestidad brutal

La sinceridad de la Liga esta temporada ha sido catastrófica. Así, con un alto grado de arbitrariedad, la franqueza momentánea se superpone ante cualquier conjetura. Con personalidad propia, decretó el cambio de mentalidad de Jabalíes y los porcinos acarrean seis victorias al hilo; mostró irregularidad en Corsarios, múltiple campeón, y éstos cayeron ante el puntero; a Osos le llegó su primavera y parece que la madurez le pinta bien; por último, los colistas viven al parecer condenados a la pena de muerte, solo que uno se salvará.

Ataviados de una derrota, los piratas sienten la ausencia de Tomás Kouba como vía de escape ante varias necesidades. Con un pie y medio en playoffs, entienden que la lógica, basada en su juego, los va a llevar al cuadro decisivo. Justamente, en esa instancia, el rival, si el barco sigue su curso, sería Osos Polares, equipo al que enfrentarán este sábado en Champagnat. Del lado de Corsarios, Juan Cruz Elizalde sobresale como un arma segura, ya sea con acarreos –promedia casi 8 yardas por intento- como por aire. El QB Francisco López se siente en un proceso de auto generarse confianza, como si estuviese en un camino zigzagueante dónde la regularidad le otorgará solidéz, pero cada traspié se verá como una oportunidad para los otros.

El tercero en discordia de la relación que plantean los dos primeros es Osos Polares. Mathías Crespi entabla relaciones de familiaridad con sus receptores como nadie en la actual Liga. Aunque la variabilidad de rutas no sea el punto fuerte, el joven Christian Deglisse y Lucas Carrizo comandan la tabla de estadísticas con más de 350 yardas entre ambos y se muestran como la principal amenaza frente a Corsarios. Luis Cigarruista no vislumbra una alta carga de peligrosidad en estos momentos, sin embargo cuando alcance los rendimientos que mostró en los dos últimos años, la ofensiva polar será tanto fuego por aire, Deglisse, Carrizo, como por tierra, el panameño y Tomada.

Luciano Lettieri es la punta del iceberg porcino. Frente a Legionarios, el receptor devenido en ala dominó el clásico desde su posición: lideró las corridas por el lado débil que permitieronle a Juan Manuel Sesto, mariscal de momento, o al prometedor Carlos Terrini, desgastar a la defensa dorada. A su vez, abrió el partido tras un pase impreciso. Tocó madera y la transformó en oro. Y la defensa, el ancla, está confiada a partir de la elite que proporciona y, por qué no, emana, Franco Pellechia. Dominador absoluto, el linebaker lidera una parte del equipo que gana partidos. ¿Y campeonatos? Ya se verá.

Tiburones ve el invicto de su rival como su temporada 2015: un hilo de victorias que cortó Corsarios en la final. Se habló en diversas notas del camino que asumieron los escualos y aunque los brotes verdes aún no aparezcan, la paciencia es el único aliado de la reconstrucción. Será Augusto Bazan la moneda que tirarán al aire para intentar sorprender a la sensación de 2017.

Posiblemente el primer duelo de la jornada sea el inicio de lo que será el partido de playoffs. Corsarios y Osos Polares miden no solo la victoria si no el posible cruce en la anteúltima instancia. Jabalíes, por su parte, persigue un 7-0 histórico, mientras que Tiburones tiene la chance de cachetear no solo a los porcinos, si no que a la Liga.

Author

Franco Franceschetti