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“Lo que importa es que el núcleo de un equipo se mantenga vigente”

Gabriel Corsini es quizá el único que puede darse el lujo de decir que ha sido parte de los tres equipos de la Categoría Juveniles. En 2007 empezó como jugador de Coyotes, en el que rápidamente se convirtió en uno de los líderes del equipo en años fundacionales de las bases de los Juveniles. En 2010 viajó a México como parte del histórico intercambio de visitas con los Redskins del DF, donde entrenó con el equipo, experiencia que resultaría clave para él como jugador y entrenador. Ese mismo año subió a la Categoría Mayores: fue elegido número 3 global por Legionarios, equipo con el cual ganaría un campeonato un año más tarde y del que también se convertiría en líder.

Por esos años, fue jugador y capitán de la selección sub-21 en sus primeros partidos internacionales contra Uruguay. En 2012, se convirtió en coach de la categoría juveniles. Junto a Allan Kotliar fundaron la tercera franquicia de Juveniles, Yacarés, y tras ganar un bicampeonato, tomó las riendas de Aztecas hasta 2016, equipo al que lideró en un exitoso proceso de reconstrucción. Diez años más tarde, y con más de una temporada de experiencia a cargo de la Categoría Juveniles junto a Yago Stetcher (tras la salida de Nicolás Saettone y Allan Kotliar), esta temporada regresará a su primer amor, Coyotes.

¿Cómo fue tu inicio en la categoría Juveniles?

Empecé un sábado de 2007. Llegué al club Comunicaciones, lugar en que se desarrollaban las actividades de la liga. Y nada, llegué a ver que onda, con un jean, una remera, sin nada para entrenar. Curiosamente tenía un pantalón corto abajo y me dijeron: che, ¿querés probar? Al principio dije que no y después me animé a ver que onda. Me saqué el jean, me puse a entrenar y justo ese mismo día… bueno, los coaches, que en ese momento trabajaban de un modo distinto en algunas cosas comparado con como lo hacemos ahora, la cosa es que me mandaron directo a equiparme. Terminé muy cansado; nos golpeamos, aprendí tres puntos, todo lo que es el golpe duro lo aprendí ese día y la verdad que desde ese día no me pude ir. Es como que me atrapó; me atrapó el golpe, el contacto, el estar sucio, el compañerismo. Todo eso me atrajo tanto que nunca lo abandoné, nunca dejé de venir, desde ya hace varios años. Ese fue mi primer día…

Diez años pasaron…

Diez años, exactamente diez años sí. Ese mismo día éramos dos nuevos y en la categoría estaban Coyotes y Aztecas. Aztecas eligió primero y fue con el otro pibe nuevo que era Matías Alcón, que luego jugó muchos años en Tiburones en Mayores y en Halcones; yo fui para Coyotes. Ese fue el inicio de todo, ahí empecé.

¿Cómo fue la transición de jugador a coach?

Complicada. Fue complicada porque cuando empecé a meterme un poco más en los entrenamientos era parte del Staff de la liga. Pero me metía, ayudaba y muchos compañeros míos que habían sido de Coyotes estaban ahí y era muy difícil tratar de explicarles algo, tratar de disciplinarlos en ese sentido, buscar esa distancia entre coach y jugador. Después, a medida que fueron cambiando los tiempos, a medida que yo me fui experimentando un poquito más, me fue más fácil. Igual sigue siendo difícil, la transición es muy complicada, porque vos tenés que pensar que tus mismos compañeros te tienen que escuchar y tienen que seguir una orden tuya, esa es la idea. Más adelante se fue tornando más fácil y sencillo.

¿Te considerás una parte importante de Juveniles teniendo en cuenta que estuviste en los tres equipos?

No, no me considero una parte importante. Yo sé que puedo estar en los tres equipos, en el momento que sea. La verdad que en algún momento me quiero desligar de los tres equipos y mirar desde otro lado, es mi idea de acá a un par de años. Llegar a un equipo por querer dar una mano en un momento de transición, me gusta, aprendo de muchos chicos y lo que yo trato de inculcar en ese sentido es el compañerismo, siempre. Siempre el compañerismo, el grupo, que se forme el grupo, que a medida que se va formando el grupo que se fortalezca un núcleo de ese grupo, que ese núcleo se vaya expandiendo. ¿Por qué? Porque vos en un núcleo, siendo de Yacarés, de Coyotes o de Aztecas, pueden expandir más adelante tu filosofía, o mi filosofía; después va a expandirse dependiendo de cómo nosotros llevemos el football americano a las personas, sea en forma graciosa, sea en forma disciplinaria, sea ganando todo el tiempo o perdiendo, no importa eso; lo que importa es que el núcleo de un equipo se mantenga vigente y la filosofía siempre esté presente, siempre. Eso es importante. No importan los tres equipos, y no, no me considero importante: me considero uno más, que ayuda en todo lo que puede, ese es mi pensamiento.

¿Cómo cambió la categoría desde que empezaste hasta hoy y qué ves proyectado para el futuro?

Cambió mucho el tema del entrenamiento. Antes era un entrenamiento mucho más físico, más disciplinario, más estructurado en ese sentido: disciplina, disciplina, disciplina… Cuando empecé yo a ser coach, le di mi estilo, que es jugar, ser divertido, pero a la vez disciplinario ¿sí? O sea, barreras, pasemos barreras. Y eso está bueno porque los que ya pasaron esas barreras pueden enseñar a otros a que pasen esas barreras.

Y de acá al futuro lo veo muy bien. El pensamiento positivo siempre hay que tenerlo. De acá a diez años te diré… Después hablaremos y te diré que la categoría va a mejorar un montón, tal vez ustedes u otros estén de coach y yo no, capaz estoy en otro lado. Pero lo veo bien porque estamos dejando una base, una estructura en la cual los veteranos siguen entrenando a su nivel, los rookies siguen entrenando a su nivel y tratando de llegar a ese otro nivel que tienen los veteranos, y siempre poniendo una balanza, para que sea totalmente parejo. Esa es la idea. Creo que de acá a un par de años vamos a estar bien. Aparte tenemos nuevos coaches, como Charlie (Carlos Rolleri), que es un ejemplo a seguir. Ayudan un montón y tienen otras ideas, y yo sé que otros jugadores de la categoría Juveniles van a ser coaches, los vamos a formar en ese sentido.

En cuanto a la selección sub-21, a futuro, ¿la ves compitiendo en algún campeonato?

Mirá, es muy difícil el competir internacionalmente porque no tenemos todavía una estructura completa. Participar en una competencia internacional implica dinero, logística, implica el compromiso de los pibes que vengan a entrenar y después el compromiso de que vayan a jugar. Es común que digan “sí, quiero jugar, voy a jugar” y después te digan “no, mirá no llegué con la plata”. Entonces es muy difícil. Yo creo que sí, en algún momento podemos pensar en eso, en el momento en que tengamos una subvención de algo.

El apoyo de un sponsor…

Un sponsor o algún otro tipo de financiamiento, porque ahí nosotros podemos despreocuparnos del tema plata y preocuparnos por el football completamente. Eso sería lo ideal. Por ahora los partidos internacionales van a seguir estando en las posibilidades, en la medida que se puedan acordar, algo que también es muy difícil. Tal vez puedan surgir otras oportunidades para ampliar el volumen de competencia. Como sabemos por otras experiencias, aparte de competir entre nosotros, siempre es bueno competir contra otros. Es importante evaluar en qué nivel estamos, más allá de algunos partidos se han perdido, otros se han ganado. Las competencias contra otras ligas siempre terminan siendo positivas.

Author

Salvador Anido