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Los mariscales en los tiempos que corren

Dando inicio a la cuarta fecha de la liga de Football Americano Argentina, el campeón defensor y actual puntero Corsarios, derrotó por un ajustado 13-7 al conjunto de Osos Polares en un duelo que tuvo como protagonistas a las defensas, y a la movilidad de los mariscales por tierra.

Corsarios, con la presión de repetir el título, y con la desazón de sumar fecha a fecha más lesionados que anotaciones, había logrado salir airoso de sus primeros enfrentamientos venciendo a dos equipos en plena reconstrucción, Tiburones y Cruzados; por lo que este partido frente a los polares significaba una medida más real en vistas de la temporada venidera. Por su parte, Osos Polares que viene de años de vacas flacas, ha logrado construir en estos últimos una mayor unidad, sumando más jugadores que perdiéndolos, afianzando su sistema, y calibrando sus armas, por lo que este 2017 le obliga a competir por el Tazón Austral sin excusas válidas. Pero su debut frente a otro de los candidatos a hacerse con el título, Jabalíes, los bajo catastróficamente a tierra tras un blanqueo por 35-0. De todas maneras una pronta recuperación frente a la Hermandad en un triunfo 15-6, les trajo de vuelta en vida, siendo un nuevo punto de medición el enfrentamiento ante los piratas, que les daría la pauta si pelearían este año por los primeros puestos, o si se ubicarían en el pelotón de los pretendientes a playoffs.

Comenzaba el encuentro entonces con la presión sobre ambos combinados, el favorito pero desarmado de un lado, frente al eterno pretendiente del otro. Ambas ofensivas contaban con características similares y jugadas casi mimetizadas. Corría Poy de un lado, corría Crespi del otro; lanzaba Crespi de un lado, y volvía a correr Poy del otro. Intercambio tras intercambio de posesiones llenaban el primer cuarto, con mayores amagues de aciertos, que resultados en fin. La ofensiva pirata, diezmada de receptores, se decidía a correr una y otra vez, ya sea con el miso QB, con Musso, o hasta con Elizalde; pero la defensa polar casi segura de que el número 11 de naranja y negro no pondría el balón en el aire, se concentraba en marcar y anular cualquier intento de acarreo. Sobrecargando la caja, intercambiando entre linieros y linebackers, y tackleando de a 2 o 3 personas, la unidad comandada por el coordinador defensivo Mariano Geremia parecía tener controlados a los últimos campeones. Pero aunque pasen los años, Poy siempre será Poy, y aunque dentro del campo se lo ve más lento y a veces más cansado, nunca dejará de darle alegrías a su coach Liatti, y en una jugada de corrida del mariscal en donde sí lograba zafar del primer tackle gracias a su combinación de impacto/velocidad de pies, ya encaraba a campo abierto con solo una cosa en mente, la zona de anotación: llegaba el eterno mariscal a las diagonales haciendo lo que mejor sabe hacer, dándole a su equipo la delantera en el juego. Punto extra completo, y 7-0 para los campeones defensores.

Crespi y compañía han acuñado en cierta forma la ofensiva de su rival, con cualidades similares en su QB, aprovechan en cuanto pueden la movilidad del #16 que tan ágil y esquivo es en campo abierto. También ha mejorado con el correr del tiempo su habilidad para lanzar y desprenderse del balón rápidamente en el bolsillo. Corridas de Crespi por los afueras de la línea, impactos de Corsico por el centro, y envíos aéreos a Carrizo, eran las cartas que echaba Ferreyra en la mesa; y si bien avanzaban y avanzaban sumando sus porotos, nunca lograban ganarle el quiero retruco a la defensa de Liatti, que a final de cuentas no los dejaba anotar. Sin Mazzini, Kouba ni Bosch, la defensiva de la marea negra de todas formas contaba con el nivel y calidad suficientes como para frenar los embates de los polares: con la mejor línea defensiva de la liga, y con LBs y CBs que cumplen con sus tareas de la mejor manera posible, no era fácil que Osos fuese a anotar. Y si bien Crespi lograba hacer andar su ofensiva, a medida que se acercaban a zona roja todo se hacía cuesta arriba. Ni siquiera se les hacía fácil estando a pocos pasos de anotar, ya que la línea defensiva hacía su trabajo, y los acarreos por el centro no lograban perforarla; y como si fuera poco, los polares se ponían ellos mismos palos en la rueda, y un golpe de Raies a un rival, les costaba no solo la expulsión del mismo, sino también la expulsión de la posesión en zona roja, echándolos 15 yardas hacia atrás. Desde donde ya no llegaban a anotar perdiendo el balón tras 4 intentos fallidos.

Se iban al entretiempo con un muy ajustado 7-0, que dejaba a las claras dos realidades: por un lado la ofensiva corsaria parecía no encontrar la manera de avanzar paulatinamente si no era por escapadas del mariscal; mientras que la ofensiva de la manada polar parecía tener la receta para ganar yardas, pero no lograba descifrar el código para anotarle a una de las mejores defensas, que junto a la de Jabalíes son las menos vencidas y parece que todo seguirá así durante el año.

El complemento no era más que la repetición de lo visto hasta el momento. Poy y compañía se dedicaban a intentar corrida tras corrida, casi con una ausencia total del juego aéreo; pero cada vez que lograban jugadas grandes, o avances considerables, ya sea del mariscal por un lado, o de Musso del otro, algún pañuelo amarillo crecía del suelo, y ya sea por holdings, o empujones por la espalda, el balón se iba más hacia atrás que adelante. Y cuando todo parecía complicarse para la ofensiva más anotadora del 2016, volvía a aparecer el terror de los rivales de Corsarios, las escapadas de Poy. En una situación similar a la de la primera anotación, tras decenas de intentos de corridas de los piratas, en una más el mariscal lograba encontrar un hueco en la línea, superaba el primer contacto, y de ahí en adelante es figurita repetida: una vez que el #11 logra tomar velocidad y se encuentra en campo abierto, difícil si no imposible resulta detenerlo, cuando su vista ya está puesta en llevar ese ovoide marrón y blanco a un rectángulo de césped sintético pasando entre personas con camisetas de colores. 13-0 ahora en el tanteador, y una ventaja que lentamente se estiraba.

Ahora ya a dos anotaciones de distancia, Crespi y sus compañeros tenían una situación compleja; no solo debían encontrar la manera de anotarle a sus rivales, sino que lo tenían que hacer dos veces, y a su vez debían evitar a toda costa que el escurridizo Poy se les vuelva a escapar, toda una hazaña. Con la presión de responder rápidamente el segundo golpe, y con el tiempo empezando lentamente a jugar en su contra, los errores graves empezaron a aparecer: en una entrega del QB con su RB, ninguno de los dos se llevaba finalmente el balón, y quien sí se lo encontraba y lo robaba era el ala defensivo rival, Seelig.

Gracias a la presión de la defensa y los descuidos de los polares, Liatti tenía todo servido en bandeja para rematar el encuentro con el balón ya dentro de zona rival, y asegurarse su tercera victoria de manera consecutiva. Y cual otra sería la fórmula sino correr con su tridente Poy-Musso-Elizalde. Pero sí bien todos esperaban que a tan poca distancia lograsen fácilmente la anotación, les costaría y mucho, ya que la férrea defensa polar lograba esta vez frenarlos a todos con éxito sin dejar ningún hueco para alguna nueva escapada letal. De hecho no solo los frenaban sino que hasta en una corrida de Musso, quien chocaba contra un paredón de gente a una yarda de anotar, lograban tomarlo entre dos defensivos y le arrebataban el balón como un dulce a un niño. Un balón perdido por bando en menos de 2 minutos, y todo se encontraba en la misma situación antes mencionada.

Era el turno por fin de la ofensiva polar de aparecer en la tarde de sábado, cuando ya era imperioso que comiencen a traducir sus avances en puntos, y la llegada del último cuarto les trajo eso que esperaban. Con la misma receta antes vista, solo que con más corridas del mariscal que antes, y con el ingreso de Tomada como fullback liderando al pequeño QB todo parecía funcionar; a su vez, con el marcador a su favor y el tiempo de aliado, la defensa pirata prefería retroceder un poco, anular las grandes jugadas, y dar el espacio para que les avancen de frente y no a sus espaldas. Indefectiblemente esta realidad llevaría a una sola cosa, la anotación polar; y así sería ya que luego de varias renovaciones, con alguna que otra escapada de Crespi de +15 yardas, llegaban a menos de 10 de la zona de anotación. Desde allí volvían a correr con el QB por detrás de Tomada, y leyendo los bloqueos de la línea ingresaban uno detrás de otro a tierra prometida. 13-7 en el marcador tras el punto extra completo, y se abría el encuentro que con menos de 5 minutos y menos de 1 TD de diferencia, todavía no se había definido.

Pero a pesar de la escasa diferencia, ya era muy poco el tiempo que quedaría luego de que Corsarios vuelva a tener el ovoide y lo entregarse a sus rivales, dejándolos con menos de 2 minutos para que busquen la hazaña. Nuevamente con espacio abierto tras el despliegue de la defensa pirata en zona para no permitir pases largos, Crespi se disponía a avanzar por tierra, pero el tiempo les ajustaba la soga al cuello cada vez fuerte; y con largos intentos de pase sin destino se acababa el tiempo y con él, el partido.

Durísimo enfrentamiento para ambos bandos, y con un resultado cuanto menos esperable dado el presente de estos equipos. Por un lado Osos Polares demuestra que el tiempo de trabajo y la continuidad de sus jugadores les dan cada día un mejor nivel a su juego; pero por otro lado han demostrado grandes problemas de disciplina que al final de cuentas los terminan haciendo ponerse trabas a ellos mismos. Les esperará una semana de descanso, en donde buscarán recuperar jugadores y trabajar sobre los errores, más aun seguir construyendo sobre los aciertos que han tenido hasta ahora. Para luego medirse ante el conjunto de Legionarios, en donde se comenzará a definir el destino de quienes más que otros pelearan por el 3er y 4to puesto.

Por su parte Corsarios padeció la falta de López, Kouba, Bosch, Romoli y Mazzini; no en el resultado obviamente, ya que continúan en senda ganadora, pero sí en cuanto al deterioro visible en la calidad de juego. Pero con una defensa que le da a esta ofensiva diezmada todo el respaldo que necesitan, parecen estar destinados a ocupar el primer o segundo puesto de la tabla; teniendo tan solo que esperar a que vuelvan a tener un plantel completo y allí comenzar a ver de que son capaces.

Author

Tomás Kouba