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Lugar común la sorpresa

Una ilusión azul invadirá el sábado Champagnat. Las veces que Osos tuvo que elegir primero o segundo en el draft se evaporan ante el presente del equipo conducido por Hugo Ferreyra y Mariano Geremia. Once años pasaron de la última final que tuvo como protagonista a los polares. “Todos o ninguno” azotará más de una vez el sintético en Pacheco cuando Corsarios busque su quinto título.

Del talento empezó a nacer la sorpresa que vislumbra en los playoffs una zona cómoda, confiable, a la cual llegar no se compara con una utopía. Desesperados, sus perseguidores ya no escatiman elogios en un presente construido a base de sudor y derrotas. Añorar el campeonato no puede encandilar a ningún jugador azul tras masticar decepciones tantos años. ¿Cómo se reconstruye un equipo tantas veces? El trabajo y la paciencia son dos respuestas que conducen por el mismo camino y que lo tienen a Ferreyra al volante.

Espalda con espalda, Christian Brangold y Mathias Crespi afloran como lo base de la pirámide polar. Brangold seduce con su mirada a todos los mariscales para que le otorguen los tackles. Un felino en busca de su presa que anticipa por su potencia la mayoría de las jugadas donde se encuentre involucrado. Su edad, problema menor, es suplantado por estado físico y voluntad. Crespi es la tortuga de la moraleja que también tiene a la liebre como participante. Su constancia y dedicación hicieron que esta final sea posible por su evolución en el último lustro. Entre dudas y suplencias, el 16 siempre estuvo y sus frutos estarán el sábado sin importar el resultado.

Abundan las fotos del post entrenamiento polar en las redes sociales. Es una postal, una placa, que resume qué es Osos hoy en día. Sin superestrellas, ni jugadores que resuelven malas cosechas o bancarrotas inesperadas. La suma de las partes hace a este equipo un rompecabezas prolijo que salió del fondo para instalarse en la parte superior de la tabla. Se creyó que podía y el año pasado Corsarios mostró su experiencia para llevarse la semifinal.

Fue muy dura la derrota ante aquel Jabalíes que aparecía como el dominador absoluto de 2017. Un 35-0 que puede hacer temblar la economía china no provocó cambios de hábitos en Osos. Las dos victorias consecutivas – en la última fecha y en semifinales- muestran una fase de la maduración de este proyecto, humano y deportivo, que se consolidaba sin victorias rutilantes; éstas dos sí forman parte de los triunfos que mueven la Liga.

Hay un denominador común en el partido que se avecina para piratas y polares. Los primeros darían la vida entera por ese pentacampeonato, posicionándolos en la historia como los únicos en poseer ese récord. No obstantes, ambos equipos comparten un lugar común, la sorpresa. Sería una sorpresa que Corsarios no termine el sábado con otro título a bordo. Sería una sorpresa si Osos se lleva ese ansiado primer puesto para matar tanta ansiedad, tanta espera.

Un tazón Austral polar, azul y con escarcha y hielo. Que quien lo sostenga titirite y se estremezca por fuera; porque por dentro un calor muy intenso estará celebrando la alegría máxima por haber sorprendido a la historia de la Liga.

Author

Franco Franceschetti