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Osos por Brangold y un poco mas.

Si al Clásico de los Fundadores se lo quiere definir por jugadores puntuales, Augusto Bazán daría en los escualos un paso adelante mientras que Christian Brangold haría lo propio en los polares. Si la victoria de Osos 16 a 12 se la analizase a partir de fines resultadistas, los más optimistas aplaudidores comentarían que el equipo de Hugo Ferreyra se llevó su primera victoria del año; por otro lado, los escualos argumentarían que jugaron la primera mitad con una defensa casi novata, que afrontan un proceso de cambios y que dispusieron de estos dos partidos para probarse.

Bazán y Brangold, sin proponérselo, resumen a sus equipos. El primero abrió el partido tras una carrera eterna en la primera jugada del partido. Como hicieron contra Jabalíes, los de rojo probaron en la primera mitad a Mariano Romero Sturtz y en los segundos 30 minutos a Luciano Benítez. Otra vez la defensiva de Osos pisa Champagnat con un TD de desayuno y Brangold, LB y capitán, parecía el único con chances reales de sostener a las embestidas de Tiburones, materializadas en el 13.

Una tentación universal en partidos de pretemporada de los mariscales es probar a sus receptores contra esquineros novatos. Mathias Crespi y compañía manifestaron en estos dos partidos que el objetivo primordial, el ABC, era entrenar las rutas aéreas. Lucas Carrizo está prendido. Sí, tuvo luego dos errores que podrían haber sido sumamente provechosos en cuestiones de táctica y estrategia, pero la conexión entre el 16 y el 23 tiene su mérito porque apareció en el momento justo. El punto extra dejó a Osos un punto arriba de Tiburones.

Antes de que se apagara la primera mitad, Tiburones tomaría nuevamente la delantera. Bazán dispuso de otra corrida, la octava, y puso a los de rojo 12 a 7. Del otro lado del charco, Brangold repartía sacks a domicilio. Christian Degliese, Carrizo y Nicolás Moresi formaron el triángulo que orientó a Crespi para renovar por aire, sumado a sus corridas con las de Juan Fontao, rookie él. El pleite por momentos daba la sensación que el resultado tenía tintes de justicia porque se vislumbraba una victoria segura de Tiburones, la primera del año, crucial en la vida de un equipo en reconstrucción.

Dos errores ofensivos en escasos minutos le otorgaron la posibilidad a Osos de dar vuelta el partido. Degliese transformó una intercepción a Benítez, QB rojo, en seis puntos polares. Luego, los defensivos azules, de aceptable rendimiento, buscaron un safety y estiraron la ventaja a 16. Lo que toca es esperar una semana para jugar por los porotos: Tiburones reeditará las finales de 2015 y 2016 contra Corsarios y Osos se mide ante Jabalíes.

Author

Franco Franceschetti