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Viejo el viento, y todavía sopla

Tras el traspié ante Jabalíes, Corsarios se sumó al camino de la lógica y venció por 24-7 al intrascendente Tiburones, de irregular campaña. Juan Cruz Elizalde es el pirata que marca el camino últimamente con Federico Poy de WR y Tomás Kouba lesionado hasta nuevo aviso; los escualos, por su parte, flotan en la última posición de la tabla junto a Cruzados.

El tiempo parece ser algo del inconsciente para este equipo, algo disimulable. Elizalde, rejuvenecido, se mueve más rápido que hace un lustro; Leando Bosch ataja unas pelotas que aflojan maldiciones en el sideline contrario; y, para cerrar la faena, Poy… En fin, la primera anotación vino de un pase de posesión devenido en jugadón de Elizalde. Así, el meeting no tenía un claro dominador en el juego, sí en el resultado.

La foto general del sábado no esconde a Cesar Liatti, coach de Corsarios, ausente esta tarde. Sin embargo deja divisar a otro lesionado: Facundo Mazzini, il capitano de la defensa. Francisco López volvió la semana pasada y afianza a una ofensiva que procura lograr variantes desde hace rato. Por ahora, las busca.

Unas sonrisitas, un saludo a la distancia, generaron Mariano Smilasky y Fabio Garibaldi, otrora jugadores escualos que aparecieron para ver las andanzas de los ahora titulares. Es que justo con su llegada apareció el empate parcial de Tiburones luego de una conexión aérea entre Mariano Sturtz y Federico Maurice. Este equipo responde ante todo con Augusto Bazan. ¿Le anotan? Se vienen infinitas posesiones de Bazan. ¿Hay que remontar? Nuevamente, Bazan. Lo cual no termina siendo sino el resumen de las cinco de derrotas: Bazan o nada.

Si Liatti se hubiese preguntado en el tercer cuarto, ¿cómo va el partido? ¿Ganamos y dominamos? EL primer aventurado respondería que Gonzalo Paredes, kicker él, cerró la mitad con un exquisito gol de campo de 27 yardas para, entra otras cosas, tranquilizar las aguas. Si bien la cancha estaba inclinada para los piratas, por resultado y por una leve mejoría en el juego, los escualos estaban a una anotación de agitar, de hacer barullo.

De la apretada diferencia de tres puntos a la holgura que otorga la distancia de 17. Así, de sopetón, Corsarios arrinconó a su rival hasta el cansancio. Porque si el primer golpe – el TD de Francisco López tras un fake con el confiable Musso- lo dejó groggy, Elizalde los noqueó: otro touchdown. Entrada y postre aportó el 54. En el medio de estas dos jugadas metió la cola el diablo. Justo Bazan, después de la enésima corrida, fumblea. Lo que pasó ya es historia.

El descanso es el próximo destino de ambos. La balanza es positiva para los vencedores: la única derrota estaba en los márgenes de lo esperable, ya sea por nivel general del equipo o por bajas propias (Bazán, Mazzini, la reciente reincorporación de López, Kouba); los vencidos no aventuran mejores días. Se viene otro periodo de afianzar, de ajustar. Preguntas que aparecen luego del encontronazo marítimo: ¿Corsarios tropezó ante los porcinos por el combo juego y lesiones? ¿Fue el anticipo de la final? ¿Tiburones encontrará respuestas ante la previsibilidad que muestran con Bazan? ¿Hay vida después de Bazan?

Author

Franco Franceschetti