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Yacarés dominó la final y es tetracampeón

Luego de iniciar la temporada 0-2, los reptiles ganaron cuatro partidos en fila y consiguieron el trofeo de la Categoría Juvenil por cuarta temporada consecutiva. Coyotes peleó y mostró porque llegó a la instancia final, pero algunos errores en momentos importantes, y el ímpetu y la experiencia de Yacarés fueron decisivos para un marcador final de 24-6

 

Nada hubiese sido posible sin la espectacular temporada del QB Ignacio Malvicini, quien cargó la ofensiva sobre sus hombros en los momentos más difíciles de la temporada, y merecidamente ganó el premio al jugador más valioso. Sin embargo, la diferencia para Yacarés tal vez haya estado en el aporte de un elenco ofensivo que hizo jugadas importantes, una línea fuerte -a veces dominante-, y una defensiva que fue de menor a mayor, y coronó una tercera rueda impecable con más siete cuartos consecutivos sin permitir un solo punto, hasta un tardío touchdown en la final cuando el partido ya estaba definido. No por casualidad el mejor jugador defensivo del año fue Matías Corsini, DE de Yacarés.

 

El primer cuarto tuvo como protagonistas a dos viejos verdugos de las instancias decisivas. Como en la final del año pasado ante Aztecas, en la que conectaron dos veces para touchdown. Malvicini movió las cadenas con sus piernas y cerró una una serie perfecta con un pase largo a Sebastián Umerez, por lo general más reconocido por su trabajo como CB en defensiva, que con un doble corte dejo a su marcador atrás y la llevo hasta la zona prometida. Unmerez ha sido clave en estas últimas dos temporadas para Yacarés en su rol híbrido como RB y Slot WR, y una vez más realizó una jugada grande en un momento importante. La conversión de dos puntos fue buena y el campeón tomaba ventaja de 8-0.

 

A partir de allí el partido fue controlado por las defensivas. Coyotes mantenía su plan de juego, la fórmula que los llevó hasta la final: la formación pistol rota hacia el lado fuerte y un juego terrestre demoledor en las piernas del RB Tomás Ustimczuk, el FB Agustín Foglia y el QB Agustín Geist. Pero la defensiva yacaré llegó lista para la batalla. Con una buena rotación en la línea y un excelente trabajo de los LB Fernando Lema y el novato Franco Ciravegna, los reptiles mantuvieron a sus rivales controlados por la mayor parte del encuentro. Por su parte, trabajaban el partido en ofensiva, intentando controlar el reloj y esperando el momento justo para buscar la jugada grande. Tuvieron oportunidad de volver a anotar tras un largo poste que Malvicini conectó con el WR novato Juan Puyo, pero la defensiva de Coyotes respondería en zona roja para mantener la diferencia de una sola anotación.

 

Poco antes de terminar la primera mitad, la insistencia terrestre de Coyotes dio sus frutos y tras un par de avances grandes, se encontraron finalmente con la zona roja. Tras un tiempo fuera y ya dentro de la advertencia de los dos minutos, Coyotes ejecutó una jugada terrestre que fue detenida. Luego decidieron ir “no huddle” (sin reunión) a la siguiente jugada. Pareció que la llamada era una corrida interna con Ustimczuk, pero el intercambio entre Geist y el corredor no fue bueno; Yacarés aprovechó la confusión rival, recuperó el fumble y permitió a Malvicini ejecutar la primera rodilla del encuentro para irse al entretiempo con la ventaja.

 

El tercer cuarto comenzó bien para Coyotes, con su defensiva forzando un tres y fuera de Yacarés. Pero en la patada de despeje, el balón cayó bombeado sobre la zona roja de Coyotes y el novato Agustín Serman no pudo retenerlo. Yacarés volvió a aprovechar el error rival y recuperó el fumble. Dos jugadas más tarde la ofensiva capitalizaría: un QB sneak de Malvicini consiguió el touchdown y la conversión de dos puntos dejaría las cosas 16-0, para llevar tranquilidad al HC Agustín Barraquero y la banca naranja.

 

A pesar del complicado panorama, Geist y la ofensiva de Coyotes siguió intentando, ahora mezclando corridas, que solo conseguían algunas yardas, con algunos pases largos. En una de esas oportunidades Umerez, ahora de CB, frustraría el esfuerzo de Coyotes interceptando a Geist. Yacarés jugaba sabiendo que el reloj y las circunstancias estaban a su favor; la experiencia les decía que si no cometían errores la cuarta copa estaba al alcance.

 

Pero aún quedaba tiempo para más. Al inicio del último cuarto, Yacarés volvió a meterse en la zona roja. Desde allí, un pase imperfecto de Malvicini, quien buscaba a Zajdman pero lo voló, pudo haber sido interceptado por Serman. Sin embargo, el novato no consiguió controlar el balón, que cayó detrás de él, justo donde se encontraba Fernando Lema, quien sumó seis más. Malvicini le daría el balón a su FB Tomás Zadjman en la jugada de dos puntos, para redondear una ventaja de 24-0, que ya parecía inalcanzable.

 

Así las cosas, el HC de Coyotes Gabriel Corsini mantenía a sus jugadores peleando sin importar cuán negativo se viera el futuro inmediato. La ofensiva salió a dejar todo y el esfuerzo sería premiado. Esta vez no hubo confusión en la zona roja y un preciso pase de Geist al polifuncional Facundo Suárez les daría la anotación de consuelo.

 

Yacarés estaba lo suficientemente firme en defensa como para que el milagro se viera inalcanzable. Aunque en la última posesión Coyotes logró llegar hasta la zona roja, Geist fue interceptado dentro del endzone por el profundo novato Matias Mackinlay. Así, los naranjas tuvieron una última ofensiva, que aportó un par de renovaciones y ayudó a quemar reloj. La final concluyó con Yacarés en formación victoria y rodilla de Malvicini. Fue 24 a 6 para los reptiles y la locura naranja se desató.

 

Un cuarto campeonato que se festejó tanto o más que los anteriores. Quizá haya sido por el complicado inicio de campeonato, que amenazaba con dejarlos sin final; por el crecimiento de sus rivales, que hicieron las cosas muy difíciles para el campeón; y también por ser el último partido en la carrera juvenil de varios referentes de la primera generación naranja.

 

Para Coyotes queda el sabor amargo de no haber podido aprovechar sus oportunidades mientras el juego estaba abierto y, por supuesto, el dolor que siempre deja el perder una final. Sin embargo, el equipo mostró una gran mejora técnica y táctica esta temporada y mantendrá una base joven, pero ya con más experiencia, que los tendrá compitiendo por el primer lugar en 2018.

 

La Categoría Juveniles cierra de este modo la temporada propia para prepararse para un histórico encuentro, que enfrentará a los seleccionados Sub 21 de Buenos Aires y Rosario. El mismo se disputará en la ciudad santafesina el sábado 28 de octubre a las 13 horas. Un gran desafío que representa un nuevo paso en el desarrollo del football americano en Argentina.

Author

Salvador Anido