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Yacarés no logró encontrarse contra un Aztecas que tardó en encenderse

En el crepúsculo de la primera rueda de enfrentamientos y bajo una constante amenaza de suspensión por parte de las nubes grises que cubrían el cielo invernal, el sábado 12 se disputó el encuentro que habría de emparejar las acciones o bien dar una leve ventaja a Aztecas de cara a lo que resta del año.
Aztecas, que llegaba cómo favorito pero sin ningún resultado asegurado, daba inicio a las acciones a través de Miguel López Gaudiero, su WR estrella y en este caso pateador. Tras la devolución, Yacarés jugaría sus primeros snaps por tierra por medio del ya conocido mariscal Malvicini, y también usando a Tomás Zajdman como corredor de poder. Varias yardas, algunos primero y diez, pero ningún daño significativo. Los puntos llegaron de la misma manera que contra Coyotes: la autopista Malvicini-Sassone seguía abierta y en un tramo de 25 yardas sin peajes ponía al equipo reptil seis puntos arriba. Los dos puntos extra llegaban con un pase hacia atrás que luego de picar llegaría convenientemente a las manos de Sebastián Umerez, que volvería a llevar el balón a la zona de anotación. El cuero era ahora de los guerreros, cuyo ataque tendría muchos problemas para funcionar en su primera aparición matutina. El mariscal Lemos tenía dificultad en la comunicación con su centro y los snaps, a pesar de ser bajo centro, salían tanto fallidos como aletargados. Tras un par de jugadas sin fruto alguno, la defensa naranja penetró la línea y arremetió contra el mariscal que soltó el balón para que el número 33, Tomás Zajdman, lo recuperara.
El fumble recovery había dejado más que bien parado a Yacarés en el yardaje, y con un pase que fue soltado por el receptor, pero luego rescatado dentro de la zona por Umerez, ponía a los escamosos 14-0. Los dos puntos no fueron buenos y era hora de patear. La patada cayó en manos de Matías Morocho, que tuvo problemas para atraparla, sin embargo pudo devolverla hasta la yarda 30. Los de verde seguían con los intentos terrestres, avanzando muy poco o incluso retrocediendo en ocasiones. Tan desconcentrada se encontraba la ofensiva de verde que el mariscal se cansó de llamar un motion que nunca fue ejecutado, sonando entonces los silbatazos del delay of game. Terminaron despejando, pero antes sufrieron la expulsión por targeting del número 41, Arias.
Ya en el segundo cuarto, Yacarés seguía utilizando las mismas armas que en el cuarto anterior, pero sin tanta efectividad. El ataque vio su fin en las manos de López Gaudiero, que interceptó un pase e hizo entrar a su defectuosa ofensiva por tercera vez en la mañana. Con el balón en su poder, los discípulos del huey-tlatoani no se rendían y seguían insistiendo con las jugadas que no habían podido concretar. El motion hacia la izquierda del número 21, que antes había sido un rotundo fracaso, resultó en una corrida de 80 yardas y en los gritos eufóricos de todo el pueblo del valle de Tenochtitlán. Los dos puntos eran concretados por López Gaudiero y Aztecas se ponía a seis puntos y daba señales de vida.
Tras la patada, la pelota volvía al pantano. Las cargas de la defensa verde no dejaban que el juego por tierra rindiera frutos y mucho menos dejaban al mariscal tener tiempo para hacer un despliegue total de todas sus habilidades, sin embargo recurriendo a pases cortos y a corridas de poco avance, Yacarés se las ingeniaba para lastimar. Finalmente, otra vez, la pelota salió disparada del brazo de Malvicini hasta las seguras manos de Sassone, que aportaba seis puntos más a la causa naranja. Los dos puntos no fueron buenos y las acciones se quedaban en 20-8 para los campeones defensores. Sassone volvió a patear y ya no hubo tiempo para más en la mitad.
La segunda parte daba inicio, con una patada naranja que se iba fuera del campo. Jugadas desafortunadas como estas marcarían el rumbo para los de Barraquero durante lo que restaba de partido. La ofensiva de Aztecas volvía al campo y junto a ella los problemas en el backfield. Después de tres snaps para pérdida, era cuarta y larguísimo y el equipo de Rolleri se disponía para despejar. El despeje fue malo pero, en otra jugada desafortunada, una falta daba a Aztecas la posesión en la yarda 27 rival y un primer down automático. Es entonces que, tras varias jugadas fallidas, Lemos le entrega el balón a Lucarella, quien rompería dos tackles y tendría vía libre para anotar; sin embargo el touchdown se vería anulado por taunting, ya que al no saber de la existencia de esta infracción, el rookie levantó el balón a modo de festejo dos yardas antes de ingresar a la zona de anotación. Los siguientes intentos de ataque fallaron y a tal punto, que a Lemos lo pickearon dos veces, siendo válida solo la segunda: balón para Yacarés.
Malvicini se veía encajonado en su propia zona roja, su línea no lo ayudaba y las constantes cargas, marca registrada del coach Nicolás Calvo, le hacían la vida casi imposible. Sufrió entonces un sack, perpetuado por el MVP de la temporada pasada, Tomás Cáceres, que hizo que la bola remontara vuelo disparada luego del golpe, y cayera cuasi accidentalmente en las manos del liniero número 63, Mateo Labriola, que dentro de la end zone y con la bola en la mano se hacía de un touchdown para acortar distancias con su rival. Los dos puntos no fueron buenos y el marcador era 20-14.
Luego de la patada, un Yacarés abatido tomaba posesión de la pelota y ya en el primer snap, una mala entrega del centro dejaba a Malvicini rendido ante las cargas aztecas, que luego de arrastrarlo de pie por casi cinco yardas, le arrebataban el balón de las manos y obtenían la posesión para su ofensiva. Desde la yarda 17 rival Lemos ponía en marcha otra vez a su ataque, y con un pase a la zona para el 55 empataba el partido; los dos puntos no fueron buenos. 20-20.
El ataque de yacarés no fue para nada bueno, otra vez, y se vieron obligados a despejar. Tras el despeje, por una falta, a Aztecas se le otorgaban quince yardas. Lemos corre para pérdida en dos ocasiones pero logra renovar con un pase largo para Lucarella. Más tarde, es sackeado por Tomás Zajdman que lo arrastra y le saca la pelota de la misma manera que se lo habían hecho a Malvicini, incluso en menos yardas. Esta vez, los árbitros dieron por terminada la jugada entes de que le arrebatara la pelota, cobrando máximo avance para el mariscal mexicano. Tras eso, Lemos volvió a tirar una intercepción y gracias a Sassone, Yacarés volvía a entrar en ofensiva.
Los naranjas intentaron valerse de las piernas de su mariscal pero no fue suficiente, el ataque terminó en cuarta y veinte, y despeje del número 11. Aztecas salía de la mitad de la cancha y con un cambio en su ofensiva: el mariscal era ahora López Gaudiero, que con dos pases precisos dejaba a los guerreros a un paso de la anotación. Volvía Lemos y en un tercera y gol corto, salía del bolsillo, esquivaba tackles y le daba la victoria a su equipo con menos de dos minutos restantes en el reloj. Los dos puntos no fueron buenos y el resultado era el que más tarde sería definitivo, 20-26 y Aztecas victorioso.
Cerraba el partido un último drive de ataque de un Yacarés irreconocible que quemó sus cuatro intentos avanzando apenas cinco yardas, que le entregaba el balón a su rival con treinta y nueve segundos en el reloj. “¡Vamos nene, rodilla! Rodilla de la victoria” se escuchaba gritar victorioso a uno de los guerreros de la metrópoli indígena. Aztecas se arrodilla y se posiciona puntero de cara a lo que se viene.

Author

Salvador Anido